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  • Copala

    Esto me llegó en un correo. Para que conozcan lo que pasa en México hoy en dia. ¡Hay que hacer algo!
    Luego de casi 10 meses bajo sitio, cayó San Juan Copala. Los paramilitares estrecharon el cerco el 7 de septiembre pasado y en los días subsiguientes ocuparon el centro político y ceremonial de la cultura triqui. Nada, nadie, les impidió tumbar puertas, derribar muros, incendiar hogares, saquear casas. El terror se apoderó de las últimas 30 familias que resistían y huyeron arañando cerros, arrastrando pies, cargando ancianos, apurando niños, cayendo en barrancos. Muchos salieron con impactos de bala. No han sido atendidos por médico alguno. Bajo fuego 303 días, desplazados ahora, invisibles siempre, los triquis que demandan autonomía señalan al MULT y a la Ubisort. Acusan a Amado Ortiz y a Antonio Cruz de estar al frente del asalto.
    Yosoyuxi, Copala. Descalza, Altagracia Fernández de Jesús se esconde entre las piernas de su padre. A sus cuatro años, habla apenas. Su madre, Francisca de Jesús, fue baleada por la espalda el pasado 7 de septiembre cuando intentaba salir de San Juan Copala. Se encuentra en un hospital de Oaxaca. Su hermano, Elías, fue asesinado a los nueve años de edad el 29 de noviembre de 2009 en un salón de clases, cuando los paramilitares tirotearon la escuela. Su hermana, Maribel, no pudo salir del internado de Copala y se quedó en el centro del pueblo. Su padre, Benito Fernández, carpintero de 53 años, con heridas en un pie, es el rostro de la desolación.
    Casi un cuarto de su vida ha tenido que permanecer escondida en su casa, entre estruendos y sobresaltos. La madrugada lluviosa del 19 de septiembre su padre la tomó en sus brazos; por momentos, debió dejarla caminar entre el breñal mientras él se echaba a cuestas a Jacinta González Guzmán, de 80 años de edad. El hombre algunas veces rodó por el monte con la anciana; otras, con la niña.
    En ese grupo que huía de “la lluvia de balas” también caminaban Gabino Hernández, campesino de 53 años; Margarita López Martínez, de 45; Cornelio López Martínez, de 51, y Susana López Martínez, de 18. La cuadrilla tuvo suerte: no fue encontrada por los grupos armados.
    Consigo no trajeron comida, pues ya no tenían. Y en la huida sólo trajeron la ropa que hasta ahora llevan puesta. Atrás dejaron sus casas, huipiles, algunos animales de corral, documentos personales, fotografías familiares, altares, petates, utensilios de cocina, enseres domésticos, ropa…
    Pero por lo que lloran es intangible. Han sido expulsados del Chuman’a, como ellos llaman a San Juan Copala, el centro ceremonial de los triquis. Se preocupan por sus santos, que quedaron prisioneros en la iglesia, sin las flores y veladoras que son su alimento. Y se les quiebra la voz cuando hacen la cuenta de los años que vivieron ahí: 12, 20, 40, 80, según las edades. Las mujeres que no nacieron en San Juan, pero que se casaron en ese pueblo, podrán dudar de la edad que tienen y el año que nacieron; pero no, del año en que llegaron ni el tiempo que vivieron ahí.
    —Hay esperanza de regresar a San Juan Copala –dice Cornelio López. Había hablado con fuerza y seguridad. Pero ahora que se ha referido al Chuman’a, donde cultivaba la tierra desde hace casi 40 años, su voz se quiebra.
    —Primeramente dios –agrega con dificultad–. Uno no sabe; dios sabe…
    Desde cada casa “prestada”, los desplazados cuentan sus historias, muestran sus heridas. La mayoría de las veces hablan a través de intérprete. La tristeza y la indignación pasan del triqui al español. Explican cómo cada grupo, cada familia, cada individuo lograron evadir a los paramilitares. Todos coinciden en que los disparos que los mantuvieron en sus casas por casi 10 meses arreciaron el 13 de septiembre, cuando los grupos armados tomaron la presidencia municipal.

    Desde ahí comenzaron a expandirse día con día hasta ocupar todo el pueblo. Asaltaron calle por calle, casa por casa. Por altavoz, ordenaron a hombres y mujeres que salieran de sus hogares y se entregaran; advirtieron que colgarían al presidente municipal autónomo Jesús Martínez Flores y a los hombres de la comunidad. Algunas familias comenzaron a salir del pueblo la noche siguiente; otras, decidieron resistir unos días más.
    Los que comenzaron a salir y tuvieron la “mala suerte” de ser descubiertos por los paramilitares fueron baleados, sometidos; las mujeres, violadas, como Natalia Cruz Bautista, de 42 años, quien fue torturada y vejada (le cortaron su cabello, la desnudaron y violaron), y Francisca de Jesús García (quien logró huir pero con un impacto de bala en el hombro derecho; hoy está en peligro de perder el brazo).

    Quienes se quedaron unos días más escucharon el derrumbe de muros, el saqueo y vieron las llamas. Angelina Ramírez Ortega, de 71 años, fue de las últimas personas en abandonar San Juan Copala. Fue testigo de la matanza de animales domésticos y de corral, de los tiroteos a las casas donde el humo de la cocina delataba a los que resistían. La mujer salió cuando ya el grupo armado ocupaba casi todo el pueblo, el 19 de septiembre.
    Se asoma a la puerta de la casa que ahora le da cobijo. Maltrecha, espera las preguntas de los reporteros con escepticismo, pero con respeto. Destacan su mano y su brazo izquierdos grotescamente tumefactos y amoratados. Su brazo está roto, a la altura del codo. No ha sido evaluada por ningún médico.
    Cuenta que salió sola durante la madrugada: esperó la oscuridad más espesa. Llovía. Resbaló en el lodo y, dando tumbos, llegó hasta el fondo de una barranca. No sabe cuánto tiempo estuvo desmayada. Fue encontrada por los propios paramilitares.
    Angelina Ramírez dice que, cuando volvió en sí, Antonio Cruz, Toño Pájaro, uno de los líderes de la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), la tomaba de los cabellos y le colocaba el cañón de la metralleta en la cabeza. Ella, cabeza blanca manchada de sangre, menuda, rostro arrugado, le suplicó que le perdonara la vida.
    A través de un intérprete, la abuela explica que no tuvo otro remedio que decirle a Toño Pájaro que ella era ya vieja, que no le hacía daño a nadie, que es viuda y que ya sus nietas han sido heridas por ellos (Selene y Adela Ramírez, ambas baleadas; Adela, con una bala alojada en su espina dorsal que la mantiene paralítica).
    A decir de Angelina, Toño Pájaro le advirtió que nunca volviera, que no creyera que aún tiene casa en San Juan Copala. Le prometió que si intenta regresar o reclamar algo, será asesinada.
    Otros no salieron. José González Cruz, María Juana Agustina (abuelos de alrededor de 100 años) y Sofía Martínez (de 17 años) quedaron atrapados en sus casas. Hasta el momento, se desconoce su situación.
    Todos los desplazados aseguran que una de las cabezas del grupo que asaltó San Juan Copala es Antonio Cruz. La otra, aseguran, es Amado Ortiz, del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), originario de la comunidad El Rastrojo. Señalan incluso que de la Ubisort son apenas una decena de hombres armados, mientras que los del MULT son “incontables”. Afirman que la mayoría de pistoleros proviene de las comunidades de Rastrojo, Cieneguilla y Coyuchi. Y entre los triquis paramilitares, habría algunos mestizos con pasamontañas.
    El MULT, en voz de Heriberto Pazos Ortiz y en comunicados, ha negado su participación en la ocupación de San Juan Copala.
    Amanece. La neblina apenas levanta. El pueblo escurre. Verde intenso en los montes y las huertas. Amarillo en las colinas de maíz espigado. Humaredas en las casas de dos aguas. Las mujeres de Yosoyuxi echan tortillas de masa de maíz a los comales. Además de sus familias, comerán las desplazadas de San Juan Copala. Todo se comparte; el dolor también.
    En esta comunidad se refugian 82 personas; otras 94 se reparten en cuatro comunidades más y en las ciudades de Oaxaca y México. Se trata exclusivamente de las que salieron a partir del 7 de septiembre. El total de exiliados de San Juan Copala desde que empezó el sitio armado el 28 de noviembre de 2009 supera las 800 personas.
    Desde que se fundó el Municipio Autónomo, los grupos armados han asesinado, al menos, a 15 personas y herido a 16. Entre los asesinados se encuentran líderes del movimiento autonomista. El máximo líder natural de la región, Timoteo Alejandro Ramírez, fue ejecutado junto con su esposa en su propio domicilio. Se trató de un operativo de más de seis meses con sicarios encubiertos.
    El Municipio Autónomo fue impulsado por una escisión del MULT: el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI). A mediados de 2006, Timoteo Alejandro Ramírez y los líderes naturales de cuatro comunidades más rompieron con la dirigencia –mestiza– del MULT, que encabeza, desde la ciudad de Oaxaca, Heriberto Pazos Ortiz. A las diferencias en la asignación de recursos y en las prácticas “disciplinarias” que impone el MULT, se sumó la creación del Partido de Unidad Popular. Los triquis se dijeron engañados y decidieron no sumarse al partido. Ambos grupos se tacharon de traidores. Y las emboscadas contra los que se escindieron comenzaron.
    ¡No podemos permitir que esto suceda!
  • Pronunciamiento AVIDA

    Xalapa, Ver., a 01 de octubre de 2010
    A la Opinión Pública en General
    A los Ciudadanos Veracruzanos
    A la comunidad científica y universitaria de Veracruz
    A los habitantes del planeta que buscan un mundo solidario y justo
    La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (LAVIDA)1 conformada
    por varios grupos en defensa del medio ambiente a lo largo y ancho de la entidad, nos
    pronunciamos ante los hechos ocurridos durante y posteriores a la entrada del huracán
    Karl que afectó gran parte de nuestro territorio y a numerosas poblaciones.

    Consideramos lacerantes las medidas tomadas por los tres niveles de gobierno Federal,
    Estatal y Municipal ante la tragedia. La alerta a la población fue insuficiente, ya que no
    hubo información acerca del impacto que la gran cantidad de lluvia provocaría en los
    ríos que desembocan hacia el litoral después de que el huracán se estrellara contra las
    cordilleras de la Sierra Madre. Ante la magnitud del desastre resultante, los gobiernos,
    en contubernio con algunos medios de comunicación buscaron minimizar la información
    respecto a la pérdida de vidas humanas, afirmando en todo momento que el saldo era
    blanco, incluso, las televisoras nacionales concretamente TV Azteca dieron la noticia
    como un escenario de espectáculo.
    Como en otros momentos dramáticos de nuestro país, la ayuda de la sociedad civil estatal
    y nacional se ha volcado hacia las comunidades afectadas. Respecto al gobierno del
    estado, si bien el gobernador Fidel Herrera Beltrán ha tenido una presencia notable en las
    zonas afectadas, también ha usado a las redes corporativas para hacerse propaganda
    política durante la distribución de la ayuda que el pueblo mexicano ha enviado a las
    poblaciones damnificadas. Cabe mencionar que no todas han recibido ayuda de manera
    inmediata, únicamente las poblaciones cercanas al Puerto y a Boca del Río fueron
    atendidas de inmediato tal vez por ser éstos los sitios más turísticos. En el resto de las
    poblaciones afectadas la ayuda ha llegado a cuenta gotas y ha sido la sociedad civil, los
    vecinos, el pueblo pues, el que como siempre se ha dado a la tarea de llegar hasta los
    diferentes lugares para ayudar a la población.

    También consideramos que es urgente realizar y dar a conocer un diagnóstico real sobre
    la magnitud del desastre, sin esconder el número real de desaparecidos y muertos.
    También es necesario y urgente hacer una serie de censos para conocer las necesidades
    específicas en las diferentes comunidades devastadas, Urge una convocatoria para que
    los especialistas puedan dar sus puntos de vista para que se realice una reconstrucción
    preventiva, justa y de largo alcance. En el país, y aquí en el mismo estado de Veracruz
    tenemos a los especialistas tanto en la Universidad Veracruzana como en el Instituto de
    Ecología que conocen sobre estos aspectos de remediación y elaboración de proyectos
    estratégicos para la reconstrucción de las poblaciones tanto urbanas como rurales. No
    necesitamos traer científicos ni urbanistas de otros países ya que aquí contamos con
    ellos.

    Los nuevos proyectos de reubicación de las poblaciones deben ser hechos desde abajo
    con el consenso de las poblaciones y de especialistas, y no como se pretende, desde un
    enfoque empresarial y en donde predominen los intereses económicos de particulares,
    pues según las propias declaraciones del Gobernador Fidel Herrera Beltrán respecto
    a los planes de urbanización y reconstrucción en los fraccionamientos urbanos se
    pretende otorgarlos a empresas de desarrollo inmobiliario, los que como en el pasado
    ven ahora vorazmente la forma de enriquecerse con la tragedia. Exigimos que se
    aclaren los planes y programas de desarrollo inmobiliario es decir, que haya una efectiva
    transparencia y rendición de cuentas para la reconstrucción de las comunidades y barrios.

    Invitamos a los medios de comunicación honestos a no buscar la nota roja que enfatiza
    la rapiña y el morbo de la tragedia, sino a dar a conocer las formas de organización
    social que surgen del trabajo y de la solidaridad de comunidades y ciudadanos. Los
    invitamos a no publicitar supuestas ayudas hacia los damnificados por parte de empresas
    contaminadoras del medio ambiente como Granjas Carroll, mientras se ignora el grave
    perjuicio que esa empresa causó el pasado 21 de septiembre a los pobladores de las
    comunidades que tiene como vecinas, con sus inundaciones de aguas negras (ver nota
    de Imagen del Golfo). http://www.imagendelgolfo.com.mx/resumen.php?id=200878

    La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (LAVIDA) se pronuncia por:

    1. Ordenamientos ecológicos dirigidos por especialistas en equipos inter y
    transdisciplinarios, que sean consensuados con las poblaciones que deberán ser
    reubicadas, donde se respeten las áreas susceptibles de inundaciones en zonas
    costeras.
    2. Planes de desarrollo urbano que no sólo den calidad de vida a sus habitantes sino
    que respeten y mejoren la vida rural que rodea a las ciudades. Ello, bajo programas
    y normatividades que den control a la expansión de la mancha urbana mediante la
    creación de cinturones verdes y ejerciendo una política de uso del suelo que evite los
    asentamientos humanos en zonas de riesgos por deslaves y suelos inestables en el
    borde urbano.
    3. Protección, restauración integral ecológica e hidráulica, de las cabeceras de cuenca
    y de micro-cuencas de los principales ríos que atraviesan el estado, o sea las partes
    altas de los ríos Pánuco, Tuxpan, Cazones, Actopan, Antigua, Jamapa, Blanco,
    Papaloapan y Coatzacoalcos sólo por mencionar los principales. Ello, además de
    garantizar agua a las ciudades contribuirá a evitar los deslaves e inundaciones en las
    partes bajas.
    4. Revocación de la autorización del cambio de uso de suelo que afecta al humedal de
    la Zona de Tembladeras, publicado en la Gaceta Oficial con fecha 9 de noviembre
    del 2009. Autorización que se dio gracias a la intervención del Sr. Manuel Barclay
    Galindo, titular del Instituto Veracruzano de Desarrollo Urbano, Regional y Vivienda,
    pasando por alto las restricciones de SEMARNAT para beneficiar a la empresa
    constructora “Acosta Verde” procedente de Monterrey con el fin de construir en esa
    zona centros comerciales.
    De cara a las situaciones futuras asociadas al cambio climático, los integrantes de
    LAVIDA invitamos a la comunidad académica y a los ciudadanos en general a participar
    en foros temáticos que nos ayuden a entender la problemática y a formar parte de una
    base de organización social que nos pueda respaldar en tiempos aciagos como los que
    estamos pasando y los que nos esperan en el futuro. Los temas propuestos para iniciar la
    discusión son:
    • Urbanización, planeación urbana, vivienda y medio ambiente
    • Contaminación de aguas y tierras y destrucción del empleo rural por procesos
    agroindustriales de gran escala
    • Ríos, cuencas y costas ante el cambio climático.
    Sólo con redes solidarias autónomas lograremos la justicia social y ambiental necesaria
    para la sustentabilidad de nuestros territorios.
    ¡Hacia la consolidación de una RED CIUDADANA para una reconstrucción desde abajo!
    Atte.
    La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (LAVIDA)
    Contacto: asamblea.ambientalver@gmail.com

    LAVIDA, es un espacio de acción colectiva, que nace a partir del 1er Foro de Afectados Ambientales
    capitulo Veracruz, los días 21 y 22 de agosto de 2010. Esta Asamblea esta compuesta por comunidades,
    pueblos, organizaciones campesinas, académicos, investigadores, artistas, estudiantes y ciudadanos de
    Veracruz.
  • Lo que no quieren que leas en Veracruz

    Directo de Proceso 1736

    Veracruz, bajo control de "La Compañia" : Jorge Carrasco Araizaga
    Con protección institucional, Los Zetas establecieron su dominio en Veracruz a través de una organización conocida como La Compañía, en la que participó también el cártel del Golfo y que es investigada en Estados Unidos.
    En México, exempleados de la administración de Fidel Herrera Beltrán declararon como testigos protegidos sobre los supuestos vínculos del gobierno estatal con esa organización. Los informantes, que entre 2005 y 2009 trabajaron al mismo tiempo para el gobierno veracruzano y para el grupo que se inició como brazo armado del cártel del Golfo, detallaron a la Procuraduría General de la República (PGR) cómo se hicieron Los Zetas del control de las actividades delictivas en el estado, al amparo –afirman– de la protección oficial. En sus declaraciones ministeriales, los testigos revelaron también cómo funciona
    la estructura que le ha permitido a Los Zetas controlar prácticamente todas las actividades de delincuencia organizada, desde venta de drogas hasta el robo de gasolina a Pemex, pasando por el secuestro, la extorsión y el tráfico de indocumentados. Los señalamientos contra las autoridades de Veracruz, sin embargo, fueron desestimados por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), según la cual la PGR “no se mete en política”.
    Proceso entrevistó a esos informantes, cuya identidad fue plenamente acreditada, aunque, por su condición de testigos anónimos y el peligro que eso entraña, no puede revelar sus nombres. Los testigos se quejan del fiscal Guillermo Domínguez y de “su sobrino”, el titular del área de Delitos contra la Salud de la SIEDO, Javier Humberto Domínguez, por haber omitido en la indagatoria sus declaraciones contra funcionarios del gobierno, además de utilizarlos para fabricar acusaciones contra personas que niegan conocer. Renuentes a declarar en averiguaciones previas de hechos que no les constan, la PGR no sólo les redujo significativamente los beneficios del programa de testigos protegidos, sino que amenaza con procesarlos y encarcelarlos.
    Según los entrevistados, ellos no son los únicos que están en esa situación: el 21 de diciembre pasado, 13 testigos protegidos enviaron al titular de la PGR, Arturo Chávez Chávez, una carta para quejarse del trato y la manipulación que reciben de la SIEDO.
    La organización
    Empleados de Los Zetas al mismo tiempo que trabajaron en el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, los informantes entrevistados dieron a conocer la estructura y el funcionamiento de la organización que en años recientes logró establecerse en ese estado del Golfo de México.
    “La Compañía –dicen al referirse a Los Zetas– logró el control de todo cuanto pasa en el estado: droga, secuestros, extorsiones, tráfico de centroamericanos, piratería, robo de gasolina… todo; aunque ellos no siempre actúan directamente.” Explican: en los secuestros participan policías, ya sea como informantes, como muros –encargados de dar protección física a delincuentes– o como responsables directos de los levantones; las extorsiones las controla La Compañía, y en el caso de robo de gasolina les cobra a quienes “ordeñan” las tuberías de Pemex. Los vendedores de mercancía pirata también deben pagar su cuota. “Hasta el juguero paga renta. El que no trabaja para ellos, paga cuota. Por eso, Veracruz aporta mucho a la organización”.
    Para dar una idea de las ganancias de La Compañía, señalan que la nómina quincenal de sobornos a policías va de 500 mil a 600 mil pesos. Es decir, más de 1 millón de pesos mensuales. Los pagos, dicen, se hacen los días 5 y 25 de cada mes, en efectivo. Los policías firman recibos con su nombre por los sobres que reciben. Los montos varían de acuerdo con el rango de los uniformados dentro de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado –a cargo del general de división retirado Sergio López Ezquer–, de la Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río o de las direcciones de Policía Municipal.
    Según los testigos, también entregaron dinero a policías ministeriales del estado, efectivos de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y militares de la 29 Zona Militar, con sede en Minatitlán. En la SSP, precisan, los sobornos más bajos oscilan entre 2 mil y 5 mil pesos quincenales para los policías que sirven de protectores, vendedores de droga o informantes.
    Los mandos medios reciben 50 mil, y los más altos, 100 mil al mes. Identifican como supuestos beneficiarios al exdelegado de la SSP estatal en Coatzacoalcos, de apellidos Arellano Cano, y al exsubdirector operativo de la misma corporación en la zona sur, también de Coatzacoalcos, Alfonso Lara Montero.
    Aseguran que “la mafia y la policía funcionan como dos estructuras paralelas”, pues La Compañía considera como propios a los tenientes y subtenientes de la corporación estatal. “Incluso, si alguno es despedido, pasa a ocupar el cargo que ya tiene en la organización”. De acuerdo con su versión, esta es la estructura operativa de La Compañía: “Quienes están en el nivel más bajo son los halcones, que se encargan de dar información sobre los movimientos en las calles”. Entre ellos hay taxistas y gente común. Luego están los escoltas, en los que participan policías que dan protección y vigilan las actividades del narcomenudeo con radios de telecomunicación tipo Nextel proporcionados por la organización delictiva. Arriba de ellos están los sicarios y los comandantes de estaca, encargados de grupos operativos. “Después vienen los comandantes de plaza y el comandante del estado”. Los estacas, dicen, siempre acompañan al comandante de la plaza y son los encargados de ordenar los secuestros y las ejecuciones.
    Una vez dentro, cuentan, es muy difícil que los policías estatales o intermunicipales deserten de La Compañía. Y no es sólo porque están comprados: tienen información de las relaciones del grupo delictivo con las corporaciones. Desde noviembre de 2007, La Compañía es investigada en Estados Unidos, y para mayo del año pasado el Departamento de Justicia ya había fincado cargos contra 19 miembros de la organización por operaciones de narcotráfico entre 2006 y 2008. Aunque la alianza entre Los Zetas y el cártel del Golfo se rompió, la justicia estadunidense busca la extradición de siete líderes de Los Zetas, seis del cártel del Golfo y seis de La Compañía por actividades realizadas bajo esta organización.
    Los encuentros Pagados “por la mafia” durante los años que coinciden con el gobierno de Fidel Herrera, los testigos sostienen que la protección de La Compañía en Veracruz no se entiende sin las principales autoridades estatales. Y mencionan varios hechos de esa presunta relación. El primero, una supuesta reunión de Fidel Herrera y sus principales jefes de seguridad y justicia con Braulio Arellano Domínguez, conocido como El Zeta-20, El Gonzo o El Verdugo, muerto el pasado 3 de noviembre en un enfrentamiento con elementos federales e infantes de Marina en el municipio de Soledad de Doblado, en el centro de Veracruz.
    Los declarantes sostienen que el alegado encuentro con el entonces jefe de Los Zetas en Veracruz ocurrió a finales de 2008 en el hotel Mabiel, frente al hospital Valentín Gómez Farías, en Coatzacoalcos. Aseguran que Herrera Beltrán estuvo acompañado por el entonces subcoordinador de la SSP estatal de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y actual subsecretario B de la dependencia –que corresponde a la misma zona–, Remigio Ortiz Olivares, quien ha trabajado en esa área desde finales del gobierno de Miguel Alemán Velasco.
    Los informantes dicen que a esa reunión también asistieron el exsubdirector operativo Lara Montero, y el subprocurador general de Justicia del estado, Jorge Yunes Manzanares. Agregan que en noviembre de ese mismo año, en la víspera de su IV informe de gobierno, Fidel Herrera acudió a un festejo en una casa del fraccionamiento Las Ánimas, donde vive el propio gobernador, su secretario de Gobierno, Reinaldo Escobar Pérez, y los empresarios más ricos del estado.
    Según su versión, en la fiesta estuvieron El Gonzo y Miguel Treviño Morales, el presunto jefe de Los Zetas en Veracruz. También refieren otros festejos que tuvieron lugar en el mismo fraccionamiento en diciembre último. Añaden que a finales de 2008, dos ayudantes de Escobar fueron detenidos con fotografías de familiares y casas de los empresarios que viven en el fraccionamiento, además de que les confiscaron cámaras de video, radios de telecomunicación y armas de uso exclusivo del Ejército. Sin embargo, fueron puestos en libertad al día siguiente.
    Relacionan un hecho más: el asesinato de cuatro escoltas de la familia del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, integrantes de la Agencia de Seguridad Estatal. Indican que el ataque, ocurrido en mayo de 2007 en Boca del Río, camino al puerto de Veracruz, fue ordenado por El Gonzo, al confundir el convoy en el que iban los hijos de Peña Nieto con integrantes de La Familia michoacana.
    Para el operativo, además de los sicarios, se movilizaron alrededor de 30 patrullas, tanto de Coatzacoalcos como de la intermunicipal Veracruz-Boca del Río. En total, estiman, fueron ocupados unos 90 uniformados, incluidos los de Coatzacoalcos, que está a cuatro horas del puerto. Ninguno de los agresores está detenido. Los entrevistados dicen que ese episodio y el de las fiestas en el fraccionamiento Las Ánimas también fueron omitidos por la SIEDO, con el argumento de que “eso es política”.
    Testigos abandonados
    A uno de los testigos la SIEDO lo integró de inmediato al programa de testigos protegidos, no así al otro, a pesar de haber declarado ministerialmente. El testigo oficialmente reconocido dice que rindió su declaración inicial ante el entonces titular del área de Delitos contra la Salud de la SIEDO, a quien identifica como el “licenciado Cabrera”. Sostiene que este funcionario le ofreció entrar al programa de testigos protegidos junto con su familia, una mensualidad de 10 mil pesos, gastos escolares y médicos, así como apoyo para vivienda.
    Asegura que desde el principio sus declaraciones y las del otro testigo sobre Fidel Herrera y su equipo quedaron fuera de la averiguación previa. “El fiscal Faustino Angulo” omitió “mucha información de la mafia, incluido lo que dijimos del gobernador”, con el argumento de que “así era más rápido para entrar al programa”, refiere. Angulo fue sustituido por “el licenciado Francisco Vera, quien también se negó a incluir esa información”.
    En una carta enviada al presidente Felipe Calderón en diciembre pasado, ambos testigos señalan que el actual titular del área de Delitos contra la Salud de la SIEDO, Javier Domínguez, y el coordinador Guillermo Domínguez, no sólo persisten en omitir esa información, sino que les han retirado casi todo el apoyo que recibían, “porque somos delincuentes”.
    Ahí cuentan que Javier Domínguez les dijo que la SIEDO “no era beneficencia pública” y que todos los testigos deberían “estar en la cárcel”, o mejor entregarse a las mafias a las que pertenecen “para que nos mataran”. Abunda uno de los testigos en el escrito: “De manera amenazante y burlona, me dijo que no se me ocurriera hablar algo en contra de ellos, porque ya sabía él que la mafia nos había fabricado… una denuncia y que no le importaba que la persona que denunciaba estuviera dentro de mi declaración… y que él, con una mano en la cintura nos podía poner en el reclusorio… para que nos terminara de matar la mafia”.
    Se queja también de que debía ganarse los apoyos del programa declarando en contra de unos detenidos a los que no conoce. Afirma que Guillermo Domínguez, el otro funcionario de la SIEDO, le dijo que si no los conocía “no había problema, que eso sólo lo sabíamos él y yo, y que el juez no tenía por qué saberlo”. Desde entonces, expone, “me han hecho declarar en contra de personas que yo jamás he visto, pues me dijo que mi familia está amenazada”.
    El otro informante, que no fue incorporado al programa de testigos protegidos, sostiene que le ofrecieron ser “testigo oculto” o “testigo colaborador”. El exempleado del gobierno veracruzano rechazó la propuesta. Y refiere que, ante la negativa, Guillermo Domínguez lo amenazó: “Te advierto que si hablas algo de cómo estamos trabajando, van a tener problemas tú y tu familia, o la mafia puede dar con ustedes o sus hijos. Así que te conviene declarar o atente a las consecuencias”.
    La carta enviada a Calderón concluye: “Señor presidente, no omito manifestarle que no me estoy negando… a seguir colaborando ni estoy renunciando al programa (de testigos protegidos), pero me dirijo a usted y ante los medios de comunicación, ya que si algo me llega a pasar a mí o a mi familia… (responsabilizo) al señor Guillermo Domínguez, ya que nos han amenazado que si nosotros decíamos lo que han hecho con nosotros, nos podían poner a disposición o desaparecernos”.
    En entrevista, los testigos dicen que ante esas presiones accedieron a firmar averiguaciones que les dieron los fiscales de la SIEDO y que contienen información aportada por los propios informantes, a pesar de lo cual prácticamente les han retirado los beneficios del programa. Los testigos ahora temen ser procesados por falsedad de declaraciones o sufrir represalias de las organizaciones delictivas, como les ha ocurrido a otros testigos protegidos.
    La reiterada negativa de los testigos a participar en nuevas declaraciones fabricadas llevó a Domínguez a endurecer las amenazas: “Lo que les pase de ahora en adelante ya no es de mi incumbencia”, les dijo el pasado 29 de diciembre. Una semana antes, 13 testigos protegidos le enviaron una carta al procurador general de la República, Arturo Chávez Chávez, para quejarse de los tratos de la SIEDO, a cargo de Marisela Morales Ibáñez.
    En ese escrito, enviado también a la Presidencia de la República con una nota para Felipe Calderón solicitándole su apoyo, le piden al procurador “un diálogo de unidad” para detener los abusos de funcionarios de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada. “Nosotros no somos la solución, pero somos parte de la solución para ganar esta guerra contra los cárteles de las drogas, a (los) que pertenecimos”, dice la carta firmada con las claves que les han asignado en la SIEDO.
    Los 13 testigos protegidos le piden al procurador “garantizar nuestros derechos humanos y garantías individuales”, además de un trato no discriminatorio, “como nos los a (sic) dado algunos funcionarios y funcionarios públicos sin escrúpulos”, dice el escrito entregado en la PGR y en Los Pinos el mismo 21 de diciembre.
  • Guerra, drogas y política, elementos del mundo bipolar

    Para no olvidar el 2 de octubre de 1968 puedes leer una cátedra acerca de la política exterior de USA pues esta tuvo mucho que ver con tales acontecimientos. Leanla y sufran de impotencia.

    Noam Chomsky
    La Jornada
    ¿Qué lecciones nos han dejado dos décadas de una realidad mundial unipolar?

    Noam Chomsky disertó el pasado lunes largamente sobre esta pregunta y dejó en oídos del auditorio ideas sorprendentes, en una conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl, transmitida en vivo por TV Unam y 12 televisoras públicas y universitarias que se enlazaron para enviar la señal a Aguascalientes, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala, Yucatán, Durango y Nuevo León, además de por La Jornada on line.

    Ideas sorprendentes como la de Barack Obama, presidente de Estados Unidos, descrito como una mercancía con una mercadotecnia tan exitosa, que el año pasado mereció el primer lugar en campañas promocionales por parte de la industria de la publicidad. Más famoso que las computadoras Apple. Tan vendible como una pasta de dientes o un fármaco.

    O la idea de que la invasión estadunidense a Panamá, en 1989, hoy apenas una nota a pie de página para muchos, fue en realidad la señal de que Wa-shington iniciaba, a través de la ficción de la guerra contra las drogas, una nueva etapa de dominación, cuando apenas habían pasado algunas semanas de la caída del Muro de Berlín.

    O bien, un dato puntual, asombroso: la "preocupación" manifestada en 1990, en un taller de desarrollo de estrategias para América Latina en el Pentágono, de que una eventual "apertura democrática" en México osara desafiar a Estados Unidos. La solución propuesta fue imponer a nuestro país un tratado que lo atara de manos con las reformas neoliberales. La propuesta se materializó en el Tratado de Libre Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994.

    Así, la reseña de Chomsky de las dos últimas dos décadas llegó al momento actual, al proceso de remilitarización de América Latina con siete nuevas bases en Colombia y la reactivación de la Cuarta Flota de su armada.

    Todo, para aterrizar en la visión de un continente, el nuestro, que pese a todo "comienza a liberarse por sí solo de este yugo", con gobiernos que desafían las directrices de Washington, pero sobre todo con movimientos populares de masas de gran significación.

    Congruente con esta importancia que Chomsky da a los procesos sociales y a su constante llamado a visibilizar a sus protagonistas, al concluir su conferencia magistral y una entrevista con TV Unam, el académico todavía tuvo fuerzas para encontrarse brevemente con Trinidad Ramírez, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, esposa del preso político Ignacio del Valle, la cual agradeció al conferencista que fuera firmante de la segunda campaña por la libertad de 11 presos, le regaló su paliacate rojo y, por supuesto, también su machete.

    Blanche Petrich

    A continuación se reproducen las palabras de Noam Chomsky en la sala Nezahualcóyotl:

    Al pensar en cuestiones internacionales, es útil tener presentes varios principios de generalidad e importancia considerables. El primero es la máxima de Tucídides: "Los fuertes hacen lo que quieren, y los débiles sufren como es menester". Esto tiene un importante corolario: todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, cuya tarea es mostrar que lo que hacen los fuertes es noble y justo y lo que sufren los débiles es su culpa. En el Occidente contemporáneo a estos especialistas se les llama "intelectuales" y, con excepciones marginales, cumplen su tarea asignada con habilidad y sentimientos de superioridad moral, pese a lo disparatado de sus alegatos. Su práctica se remonta a los orígenes de la historia de la que tenemos registro.

    Los "principales arquitectos"

    Un segundo punto, que no hay que olvidar, lo expresó Adam Smith. Él se refería a Inglaterra, la potencia más grande de su tiempo, pero sus observaciones son generalizables. Smith observaba que los "principales arquitectos" de políticas públicas en Inglaterra eran los "comerciantes y los fabricantes", quienes se aseguraban de que sus intereses fueran bien servidos por tales políticas, por "gravoso" que fuera el efecto en otros –incluido el pueblo de Inglaterra– y pese a la severidad que tuvieran para quienes sufren "la salvaje injusticia de los europeos" en otras partes.

    Smith fue una de esas raras figuras que se apartaron de la práctica normal de retratar a Inglaterra como una potencia angelical, única en la historia del mundo, dedicada sin egoísmo al bienestar de los bárbaros. Un ejemplo revelador, en estos términos exactos, es un ensayo clásico de John Stuart Mill, uno de los más decentes e inteligentes intelectuales occidentales, en el que explicaba por qué Inglaterra tenía que culminar su conquista de la India en aras de los más puros fines humanitarios. Lo escribió justo en el momento de mayores atrocidades de Inglaterra en la India, cuando el verdadero fin de una mayor conquista era permitir a Inglaterra apoderarse del monopolio del opio y establecer la más extraordinaria empresa de narcotráfico en la historia mundial, y así obligar a China, con lanchas cañoneras y venenos, a aceptar las mercancías de fabricación británicas, que China no quería.

    La plegaria de Mill es la norma cultural. La máxima de Smith es la norma histórica.

    Hoy, los principales arquitectos de las políticas públicas no son los "comerciantes y los fabricantes", sino las instituciones financieras y las corporaciones trasnacionales.

    Una refinada versión actual de la máxima de Smith es "la teoría de la inversión en política", desarrollada por el economista político Thomas Ferguson, la cual considera que las elecciones son la ocasión para que grupos de inversionistas se unan con el fin de controlar el Estado, en esencia comprando las elecciones.

    Como muestra Ferguson, esta teoría es un mecanismo muy bueno para predecir políticas públicas durante un periodo largo.

    Entonces, para lo ocurrido en 2008 debimos haber anticipado que los intereses de las industrias financieras tendrían prioridad para el gobierno de Obama. Fueron sus principales provedoras de fondos y se inclinaron mucho más por Obama que por McCain. Y así resultó ser. El semanario de negocios Business Week se ufana ahora de que la industria de las aseguradoras ganó la batalla por la atención a la salud, y de que las instituciones financieras que crearon la crisis actual emergen incólumes y aun fortalecidas, tras un enorme rescate público –lo que acomoda el escenario para la siguiente crisis–, apuntan los editores. Y añaden que otras corporaciones aprendieron valiosas lecciones de estos triunfos y ahora organizan grandes campañas para frenar la aprobación de cualquier medida relacionada con energía y conservación (por suave que sea), con pleno conocimiento de que frenar esas medidas negará a sus nietos cualquier posibilidad de supervivencia decente. Por supuesto, no es que sean malas personas, ni son ignorantes. Ocurre que las decisiones son imperativos institucionales. Quienes deciden no seguir las reglas son excluidos, a veces en formas muy notables.

    Las elecciones en Estados Unidos son montajes espectaculares (extravaganzas), conducidos por la enorme industria de las relaciones públicas que floreció hace un siglo en los países más libres del mundo, Inglaterra y Estados Unidos, donde las luchas populares habían ganado la suficiente libertad para que el público ya no tan fácilmente fuera controlado por la fuerza. Entonces, los arquitectos de las políticas públicas se dieron cuenta de que iba a ser necesario controlar las actitudes y las opiniones. Uno de los elementos de la tarea era controlar las elecciones.

    Estados Unidos no es una "democracia guiada" como Irán, donde los candidatos requieren la aprobación de los clérigos imperantes. En sociedades libres, como Estados Unidos, son las concentraciones de capital las que aprueban candidatos y, entre quienes pasan por el filtro, los resultados terminan casi siempre determinados por los gastos de campaña.

    Los operadores políticos están siempre muy conscientes de que con frecuencia el público disiente profundamente, en algunos puntos, de los arquitectos de las políticas públicas. Entonces, las campañas electorales evitan ahondar en cualquier punto y favorecen las consignas, las florituras de oratoria, las personalidades y el chismorreo. Cada año la industria de la publicidad otorga un premio a la mejor campaña promocional del año. En 2008 el premio se lo llevó la campaña de Obama, derrotando incluso a las computadoras Apple. Los ejecutivos estaban eufóricos. Se ufanaban abiertamente de que éste era su éxito más grande desde que comenzaron a promocionar candidatos cual si fueran pasta de dientes o fármacos que asocian con estilos de vida, técnicas que cobraron fuerza durante el periodo neoliberal, primero que nada con Reagan.

    En los cursos de economía, uno aprende que los mercados se basan en consumidores informados que eligen racionalmente sus opciones. Pero quien mire un anuncio de televisión sabe que las empresas destinan enormes recursos a crear consumidores uniformados que eligen irracionalmente sus opciones. Los mismos dispositivos utilizados para derruir mercados se adaptan al objetivo de socavar la democracia, creando votantes desinformados que tomarán decisiones irracionales a partir de una limitada serie de opciones compatibles con los intereses de los dos partidos, que a lo sumo son facciones competidoras de un solo partido empresarial.

    Tanto en el mundo de los negocios como en el político, los arquitectos de las políticas públicas son constantemente hostiles con los mercados y con la democracia, excepto cuando buscan ventajas temporales. Por supuesto, la retórica puede decir otra cosa, pero los hechos son bastante claros.

    La máxima de Adam Smith tiene algunas excepciones, que son muy instructivas. Un ejemplo contemporáneo importante son las políticas de Washington hacia Cuba desde que ésta obtuvo su independencia, hace 50 años. Estados Unidos es una sociedad que goza de una libertad poco común, así que contamos con buen acceso a los registros internos que revelan el pensamiento y los planes de los arquitectos de las políticas públicas. A los pocos meses de la independencia de Cuba, el gobierno de Eisenhower formuló planes secretos para derrocar al régimen e inició programas de guerra económica y de terrorismo, cuya escala fue aumentada bruscamente por Kennedy, y que continúan en varias formas hasta nuestros días. Desde el inicio, la intención explícita fue castigar lo suficiente al pueblo cubano para que derrocara al régimen "criminal". Su crimen era haber "logrado desafiar" políticas estadunidenses que databan de la década de 1820, cuando la doctrina Monroe declaró la intención estadunidense de dominar el hemisferio occidental sin tolerar interferencia alguna de fuera ni de dentro.

    Aunque las políticas bipartidistas hacia Cuba concuerdan con la máxima de Tucídides, entran en conflicto con el principio de Adam Smith, y como tales nos brindan una mirada especial sobre cómo se configuran las políticas. Durante décadas, el pueblo estadunidense ha favorecido la normalización de relaciones con Cuba. Desatender la voluntad de la población es normal, pero en este caso es más interesante que sectores poderosos del mundo de los negocios favorezcan también la normalización: las agroempresas, las corporaciones farmacéuticas y de energía, y otros que comúnmente fijan los marcos de trabajo básicos para la construcción de políticas. En este caso sus intereses son atropellados por un principio de los asuntos internacionales que no recibe el reconocimiento apropiado en los tratados académicos en la materia: podríamos llamarlo "el principio de la Mafia". El Padrino no tolera que nadie lo "desafíe y se salga con la suya", ni siquiera el pequeño tendero que no puede pagarle protección. Es muy peligroso. Debe, por tanto, erradicarse brutalmente, de tal modo que otros entiendan que desobedecer no es opción. Que alguien "logre desafiar" al Amo puede volverse un "virus" que "disemine el contagio", por tomar prestado el término usado por Kissinger cuando se preparaba a derrocar el gobierno de Allende.

    Ésa ha sido una doctrina principal en la política exterior estadunidense durante el periodo de su dominio global y, por supuesto, tiene muchos precedentes. Otro ejemplo, que no tengo tiempo de revisar aquí, es la política estadunidense hacia Irán a partir de 1979.

    Tomó su tiempo cumplir los objetivos plasmados en la doctrina Monroe, y algunos de éstos siguen topándose con muchos impedimentos. El fin último perdura y es incuestionable. Adquirió mucho mayor significación cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en una potencia global dominante y desplazó a su rival británico. La justificación se ha analizado con lucidez.

    Por ejemplo, cuando Wa-shington se preparaba para derrocar al gobierno de Allende, el Consejo de Seguridad Nacional puntualizó que si Estados Unidos no lograba controlar América Latina, no podría esperar "consolidar un orden en ninguna parte del mundo", es decir, imponer con eficacia su dominio sobre el planeta. La "credibilidad" de la Casa Blanca se vería socavada, como lo expresó Henry Kissinger. Otros también podrían intentar "salirse con la suya en el desafío" si el "virus" chileno no era destruido antes de que "diseminara el contagio". Por tanto, la democracia parlamentaria en Chile tuvo que irse, y así ocurrió el primer 11 de septiembre, en 1973, que está borrado de la historia en Occidente, aunque en términos de consecuencias para Chile y más allá sobrepase, por mucho, los terribles crímenes del 11 de septiembre de 2001.

    Aunque las máximas de Tucídides y Smith, y el principio de la Mafia, no dan cuenta de todas las decisiones de política exterior, cubren una gama bastante amplia, como también lo hace el corolario referente al papel de los intelectuales. No son el final de la sabiduría, pero se encaminan a él.

    Con el contexto proporcionado hasta el momento, miremos el "momento unipolar", que es el tópico de gran cantidad de discusiones académicas y populares desde que se colapsó la Unión Soviética, hace 20 años, dejando a Estados Unidos como la única superpotencia global en vez de ser sólo la primera superpotencia, como antes. Aprendemos mucho acerca de la naturaleza de la guerra fría, y del desarrollo de los acontecimientos desde entonces, mirando cómo reacciona Washington a la desaparición de su enemigo global, esa "conspiración monolítica y despiadada" para apoderarse del mundo, como la describía Kennedy.

    Unas semanas después de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos invadió Panamá. El propósito era secuestrar a un delincuente menor, que fue llevado a Florida y sentenciado por crímenes que había cometido, en gran medida, mientras cobraba en la CIA. De valioso amigo se convirtió en demonio malvado por intentar adoptar una actitud desafiante y salirse con la suya, al andarse con pies de plomo en el apoyo a las guerras terroristas de Reagan en Nicaragua.

    La invasión mató a varios miles de personas pobres en Panamá, según fuentes panameñas, y reinstauró el dominio de los banqueros y narcotraficantes ligados a Estados Unidos. Fue apenas algo más que una nota de pie de página en la historia, pero en algunos aspectos rompió la tendencia. Uno de ellos fue que se hizo necesario contar con un nuevo pretexto, y éste llegó rápido: la amenaza de narcotraficantes de origen latino que buscan destruir a Estados Unidos. Richard Nixon ya había declarado la "guerra contra las drogas", pero ésta asumió un nuevo y significativo papel durante el momento unipolar.

    "Sofisticación tecnológica" en el tercer mundo

    La necesidad de un nuevo pretexto guió también la reacción oficial en Washington ante el colapso de la superpotencia enemiga. El gobierno de Bush padre trazó el nuevo rumbo a los pocos meses: en resumidas cuentas, todo se mantendrá bastante igual, pero tendremos nuevos pretextos. Todavía requerimos de un enorme sistema militar, pero ahora hay un nuevo justificante: la "sofisticación tecnológica" de las potencias del tercer mundo. Tenemos que mantener la "base industrial de defensa", eufemismo para describir la industria de alta tecnología apoyada por el Estado. Debemos mantener fuerzas de intervención dirigidas a las regiones ricas en energéticos de Medio Oriente, donde no "haríamos responsable al Kremlin" de las amenazas significativas a nuestros intereses, a diferencia de las décadas de engaño cuando eso ocurría.

    Todo lo anterior pasó muy en silencio, apenas si se notó. Pero para quienes confían en entender el mundo, es bastante ilustrativo.

    Como pretexto para una intervención, fue útil invocar una "guerra a las drogas", pero como pretexto es muy estrecho. Se necesitaba uno de más arrastre. Rápidamente las elites se volcaron a la tarea y cumplieron su misión. Declararon una "revolución normativa" que confería a Estados Unidos el derecho a una "intervención por razones humanitarias" escogida por definición, por la más noble de las razones.

    Para expresarlo con sutileza, ni las víctimas tradicionales se inmutaron. Las conferencias de alto nivel en el Sur global condenaron con amargura “el así llamado ‘derecho’ a una intervención humanitaria”. Era necesario un refinamiento adicional, por lo que se diseñó el concepto de "responsabilidad de proteger". Quienes prestan atención a la historia no se sorprenderán al descubrir que las potencias occidentales ejercen su "responsabilidad de proteger" de modo muy selectivo, en adherencia estricta a las tres máximas descritas. Los hechos perturban de tan obvios, y requieren considerable agilidad de las clases intelectuales: otra reveladora historia que debo dejar de lado.

    Conforme el momento unipolar se iluminó, otra cuestión que se puso al frente fue el destino de la OTAN. La justificación tradicional para la organización era la defensa contra las agresiones soviéticas. Al desaparecer la Unión Soviética se evaporó el pretexto. Las almas ingenuas, que tienen fe en las doctrinas del momento, habrían esperado que la OTAN desapareciera también; por el contrario, se expandió con rapidez. Los detalles revelan mucho acerca de la guerra fría y de lo que siguió. A nivel más general revelan cómo se forman y ejecutan las políticas de los estados.

    A medida que se colapsó la Unión Soviética, Mijail Gorbachov hizo una pasmosa concesión: permitió que una Alemania unificada se uniera a una alianza militar hostil encabezada por la superpotencia global, pese a que Alemania por sí sola casi había destruido Rusia en dos ocasiones durante el siglo XX. Sin embargo, fue un quid pro quo, "un esto por aquello, una reciprocidad". El gobierno de Bush prometió a Gorbachov que la OTAN no se extendería a Alemania oriental, y que desde luego no llegaría más al oriente. También le aseguró al mandatario soviético "que la organización se transformaría en un ente más político". Gorbachov propuso también una zona libre de armas nucleares desde el Ártico al Mar Negro, un paso hacia una "zona de paz" que eliminara cualquier amenaza a Europa occidental u oriental. Tal propuesta se pasó por alto sin consideración alguna.

    Poco después llegó Bill Clinton al cargo. Muy pronto se desvanecieron los compromisos de Washington. No es necesario abundar sobre la promesa de que la OTAN se convertiría en un ente más político. Clinton expandió la organización hacia el este, y Bush fue más allá. En apariencia Barack Obama intenta continuar la expansión.

    Un día antes del primer viaje de Barack Obama a Rusia, su asistente especial en Seguridad Nacional y Asuntos Eurasiáticos informó a la prensa: "No vamos a dar seguridades a los rusos, ni a darles ni intercambiar nada con ellos respecto de la expansión de la OTAN o la defensa con misiles".

    Se refería a los programas de defensa con misiles estadunidenses en Europa oriental y a la posibilidad de convertir en miembros de la OTAN a dos vecinos de Rusia, Ucrania y Georgia. Ambos pasos eran vistos por los analistas occidentales como serias amenazas a la seguridad rusa, por lo que, de igual modo, podían inflamar las tensiones internacionales.

    Ahora, la jurisdicción de la OTAN es todavía más amplia. El asesor de Seguridad Nacional de Obama, el comandante de Marina James Jones, hace llamados a que la organización se amplíe al sur y también al este, de modo que se refuerce el control estadunidense sobre las reservas energéticas de Medio Oriente. El general Jones también aboga por una "fuerza de respuesta de OTAN", que confiera a la alianza militar encabezada por Estados Unidos "mucho mayor capacidad y flexibilidad para efectuar acciones con rapidez y en distancias muy largas", objetivo que ahora Washington se empeña en lograr en Afganistán.

    El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, informó a la conferencia de la organización que "las tropas de la alianza tienen que custodiar los ductos de crudo y gas que van directamente a Occidente" y, de modo más general, proteger las rutas marinas utilizadas por los buques cisternas y otras "cruciales infraestructuras" del sistema energético. Dicha decisión expresa de forma más explícita las políticas posteriores a la guerra fría: remodelar la OTAN para volverla una fuerza de intervención global encabezada por Estados Unidos, cuya preocupación especial sea el control de los energéticos. Supuestamente, la tarea incluye la protección de un ducto de 7 mil 600 millones de dólares que conduciría gas natural de Turkmenistán a Pakistán e India, pasando por la provincia de Kandahar, en Afganistán, donde están desplegadas las tropas canadienses. La meta es "bloquear la posibilidad de que un ducto alterno brinde a Pakistán e India gas procedente de Irán", y "disminuir la dominación rusa de las exportaciones energéticas de Asia central", según informó la prensa canadiense, bosquejando con realismo algunos de los contornos del nuevo "gran juego" en el que la fuerza de intervención internacional encabezada por Estados Unidos va a ser un jugador principal.
    Desde los primeros días posteriores a la guerra fría, se entendía que Europa occidental podría optar por un curso independiente, tal vez con una visión gaullista de Europa, del Atlántico a los Urales. En este caso el problema no es un "virus" que pueda "diseminar el contagio", sino una pandemia que podría desmantelar todo el sistema de control global. Se supone que, al menos en parte, la OTAN intenta contrarrestar esa seria amenaza. La expansión actual de la alianza, y los ambiciosos objetivos de la nueva organización, dan nuevo empuje a esos fines.

    Los acontecimientos continúan atravesando el momento unipolar, adhiriéndose bien a los principios que rigen los asuntos internacionales. Más en específico, las políticas se conforman muy cerca de las doctrinas del orden mundial formuladas por los planificadores estadunidenses de alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1939, reconocieron que, fuera cual fuese el resultado de la guerra, Estados Unidos se convertiría en una potencia global y desplazaría a Gran Bretaña. En concordancia, desarrollaron planes para que Estados Unidos ejerciera control sobre una porción sustancial del planeta. Esta "gran área", como le llaman, habría de comprender por lo menos el hemisferio occidental, el antiguo imperio británico, el Lejano Oriente y los recursos energéticos de Asia occidental. En esta gran área, Estados Unidos habría de mantener un "poder incuestionable", una "supremacía militar y económica", y actuaría para garantizar "los límites de cualquier ejercicio de soberanía" por parte de estados que pudieran interferir con sus designios globales. Al principio los planificadores pensaron que Alemania predominaría en Europa, pero conforme Rusia comenzó a demoler la Wermacht (las fuerzas armadas nazis), la visión se hizo más y más expansiva, y se buscó que la gran área incorporara la mayor extensión de Eurasia que fuera posible, por lo menos Europa occidental, el corazón económico de Eurasia.

    Se desarrollaron planes detallados y racionales para la organización global, y a cada región se le asignó lo que se le llamó su "función". Al Sur en general se le asignó un papel de servicio: proporcionar recursos, mano de obra barata, mercados, oportunidades de inversión y más tarde otros servicios, tales como recibir la exportación de desperdicios y contaminación. En ese entonces, Estados Unidos no estaba tan interesado en África, así que la pasó a Europa para que "explotara" su reconstrucción a partir de la destrucción de la guerra. Uno podría imaginar relaciones diferentes entre África y Europa a la luz de la historia, pero no se tuvieron en cuenta. En contraste, se reconoció que las reservas de petróleo de Medio Oriente eran una "estupenda fuente de poder estratégico" y uno de los "premios materiales más grandes en la historia del mundo": la más "importante de las áreas estratégicas del mundo", para ponerlo en palabras de Eisenhower. Y los planificadores se daban cuenta de que el control del crudo de Medio Oriente proporcionaría a Estados Unidos el "control sustancial del mundo".

    Quienes consideran significativas las continuidades de la historia tal vez recuerden que los planificadores de Truman hacían eco de las doctrinas de los demócratas jacksonianos al momento de la anexión de Texas y de la conquista de medio México, un siglo antes. Tales predecesores anticiparon que las conquistas proporcionarían a Estados Unidos un virtual monopolio del algodón, el combustible de la primera revolución industrial: "Ese monopolio, ahora asegurado, pone a todas las naciones a nuestros pies", declaró el presidente Tyler. En esa forma, Estados Unidos podría esquivar el "disuasivo británico", el mayor problema de esa época, y ganar influencia internacional sin precedente.

    Concepciones semejantes guiaron a Washington en su política petrolera. De acuerdo con ella –explicaba el Consejo de Seguridad Nacional de Eisenhower–, Estados Unidos debe respaldar regímenes rudos y brutales y bloquear la democracia y el desarrollo, aunque eso provoque una "campaña de odio contra nosotros", como observó el presidente Eisenhower 50 años antes de que George W. Bush preguntara en tono plañidero "por qué nos odian" y concluyera que debía ser porque odiaban nuestra libertad.

    Con respecto a América Latina, los planificadores posteriores a la Segunda Guerra Mundial concluyeron que la primera amenaza a los intereses estadunidenses la representan los "regímenes radicales y nacionalistas que apelan a las masas de población" y buscan satisfacer la "demanda popular de mejoramiento inmediato de los bajos estándares de vida de las masas" y el desarrollo a favor de las necesidades internas del país. Estas tendencias entran en conflicto con las demanda de "un clima económico y político que propicie la inversión privada", con la adecuada repatriación de las ganancias y la "protección de nuestras materias primas". Gran parte de la historia subsiguiente fluye de estas concepciones que nadie cuestiona.

    TLC, "cura recomendada"

    En el caso especial de México, el taller de desarrollo de estrategias para América Latina, celebrado en el Pentágono en 1990, halló que las relaciones Estados Unidos-México eran "extraordinariamente positivas", y que no las perturbaba ni el robo de elecciones, ni la violencia de Estado, ni la tortura o el escandaloso trato dado o obreros y campesinos, ni otros detalles menores. Los participantes en el taller sí vieron una nube en el horizonte: la amenaza de “una ‘apertura a la democracia’ en México”, la cual, temían, podría "poner en el cargo a un gobierno más interesado en desafiar a Estados Unidos sobre bases económicas y nacionalistas". La cura recomendada fue un tratado Estados Unidos-México que "encerrara al vecino en su interior" y proponerle las reformas neoliberales de la década de 1980, que "ataran de manos a los actuales y futuros gobiernos" mexicanos en materia de políticas económicas.

    En resumen, el TLCAN, impuesto puntualmente por el Poder Ejecutivo en oposición a la voluntad popular.

    Y al momento en que el TLCAN entraba en vigor, en 1994, el presidente Clinton instituía también la Operación Guardián, que militarizó la frontera mexicana. Él la explicó así: "no entregaremos nuestras fronteras a quienes desean explotar nuestra historia de compasión y justicia". No mencionó nada acerca de la compasión y la justicia que inspiraron la imposición de tales fronteras, ni explicó cómo el gran sacerdote de la globalización neoliberal entendía la observación de Adam Smith de que "la libre circulación de mano de obra" es la piedra fundacional del libre comercio.

    La elección del tiempo para implantar la Operación Guardián no fue para nada accidental. Los analistas racionales anticiparon que abrir México a una avalancha de exportaciones agroindustriales altamente subsidiadas tarde o temprano socavaría la agricultura mexicana, y que las empresas mexicanas no aguantarían la competencia con las enormes corporaciones apoyadas por el Estado que, conforme al tratado, deberían operar libremente en México. Una consecuencia probable sería la huída de muchas personas a Estados Unidos junto con quienes huyen de los países de Centroamérica, arrasados por el terrorismo reaganita. La militarización de la frontera fue un remedio natural.

    Las actitudes populares hacia quienes huyen de sus países –conocidos como "extranjeros ilegales"– son complejas. Prestan servicios valiosos en su calidad de mano de obra superbarata y fácilmente explotable. En Estados Unidos las agroempresas, la construcción y otras industrias descansan sustancialmente en ellos, y ellos contribuyen a la riqueza de las comunidades en que residen. Por otra parte, despiertan tradicionales sentimientos antimigrantes, persistente y extraño rasgo en esta sociedad de migrantes que arrastra una historia de vergonzoso trato hacia ellos. Hace pocas semanas, los hermanos Kennedy fueron vitoreados como héroes estadunidenses. Pero a fines del siglo XIX los letreros de "ni perros ni irlandeses" no los habrían dejado entrar a los restaurantes de Boston. Hoy los emprendedores asiáticos son una fulgurante innovación en el sector de alta tecnología. Hace un siglo, acciones racistas de exclusión impedían el acceso de asiáticos, porque se les consideraba amenazas a la pureza de la sociedad estadunidense.

    Sean cuales fueren la historia y las realidades económicas, los inmigrantes han sido siempre percibidos por los pobres y los trabajadores como una amenaza a sus empleos, sus modos de vida y su subsistencia. Es importante tener en cuenta que la gente que hoy protesta con furia ha recibido agravios reales. Es víctima de los programas de manejo financiero de la economía y de globalización neoliberal, diseñados para transferir la producción hacia fuera y poner a los trabajadores a competir unos con otros a escala mundial, bajando los salarios y las prestaciones, mientras se protege de las fuerzas del mercado a los profesionales con estudios. Los efectos han sido severos desde los años de Reagan, y con frecuencia se manifiestan de modos feos y extremos, como muestran las primeras planas de los diarios en los días que corren. Los dos partidos políticos compiten por ver cuál de ellos puede proclamar en forma más ferviente su dedicación a la sádica doctrina de que se debe negar la atención a la salud a los "extranjeros ilegales". Su postura es consistente con el principio, establecido por la Suprema Corte, de que, de acuerdo con la ley, esas criaturas no son "personas", y por tanto no son sujetos de los derechos concedidos a las personas. En este mismo momento la Suprema Corte considera la cuestión de si las corporaciones deben poder comprar elecciones abiertamente en lugar de hacerlo de modos más indirectos: asunto constitucional complejo, porque las cortes han determinado que, a diferencia de los inmigrantes indocumentados, las corporaciones son personas reales, de acuerdo con la ley, y así, de hecho, tienen derechos que rebasan los de las personas de carne y hueso, incluidos los derechos consagrados por los tan mal nombrados "acuerdos de libre comercio". Estas reveladoras coincidencias no me provocan comentario alguno. La ley es en verdad un asunto solemne y majestuoso.

    El espectro de la planificación es estrecho, pero permite alguna variación. El gobierno de Bush II fue tan lejos, que llegó al extremo del militarismo agresivo y ejerció un arrogante desprecio, inclusive hacia sus aliados. Fue condenado duramente por estas prácticas, aun dentro de las corrientes principales de opinión. El segundo periodo de Bush fue más moderado. Algunas de sus figuras más extremistas fueron expulsadas: Rumsfeld, Wolfowitz, Douglas Feith y otros. A Cheney no lo pudieron quitar porque él era la administración. Las políticas comenzaron a retornar más hacia la norma. Al llegar Obama al cargo, Condoleeza Rice predecía que seguiría las políticas del segundo periodo de Bush, y eso es en gran medida lo que ha ocurrido, más allá del estilo retórico diferente, que parece haber encantado a buena parte del mundo… tal vez por el descanso que significa que Bush se haya ido.

    En el punto más candente de la crisis de los misiles cubanos, un asesor de alto rango del gobierno de Kennedy expresó muy bien algo que hoy es una diferencia básica entre George Bush y Barack Obama. Los planificadores de Kennedy tomaban decisiones que literalmente amenazaban a Gran Bretaña con la aniquilación, pero sin informar a los británicos.

    En ese punto, el asesor definió la "relación especial" con el Reino Unido. “Gran Bretaña –dijo– es nuestro teniente”; el término más de moda hoy sería "socio". Gran Bretaña, por supuesto, prefiere el término en boga. Bush y sus cohortes se dirigían al mundo tratando a todos como "nuestros tenientes". Así, al anunciar la invasión de Irak, informaron a Naciones Unidas que podía obedecer las órdenes estadunidenses, o volverse "irrelevante". Es natural que una desvergonzada arrogancia así levante hostilidades.

    Obama adopta un curso de acción diferente. Con afabilidad saluda a los líderes y pueblos del mundo como "socios" y únicamente en privado continúa tratándolos como "tenientes", como "subordinados". Los líderes extranjeros prefieren con mucho esta postura, y el público en ocasiones queda hipnotizado por ella. Pero es sabio atender a los hechos, y no a la retórica o a las conductas agradables. Porque es común que los hechos cuenten una historia diferente. En este caso también.

    Tecnología de la destrucción

    El actual sistema mundial permanece unipolar en una sola dimensión: el ámbito de la fuerza. Estados Unidos gasta casi lo mismo que el resto del mundo junto en fuerza militar, y está mucho más avanzado en la tecnología de la destrucción. Está solo también en la posesión de cientos de bases militares por todo el mundo, y en la ocupación de dos países situados en cruciales regiones productoras de energéticos. En estas regiones está estableciendo, además, enormes megaembajadas; cada una de ellas es en realidad es una ciudad dentro de otra: clara indicación de futuras intenciones. En Bagdad se calcula que los costos de la megaembajada asciendan de mil 500 millones de dólares este año a mil 800 millones en los años venideros. Se desconocen los costos de sus contrapartes en Pakistán y Afganistán, como también se desconoce el destino de las enormes bases militares que Estados Unidos instaló en Irak.

    El sistema global de bases se comienza a extender ahora por América Latina. Estados Unidos ha sido expulsado de sus bases en Sudamérica; el caso más reciente es el de la base de Manta, en Ecuador, pero recientemente logró arreglos para utilizar siete nuevas bases militares en Colombia, y se supone que intenta mantener la base de Palmerola, en Honduras, que jugó un papel central en las guerras terroristas de Reagan. La Cuarta Flota estadunidense, desbandada en los años 50 del siglo XX, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión colombiana a Ecuador. Su responsabilidad cubre el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas circundantes. La Marina incluye, entre sus "variadas operaciones", acciones "contra el tráfico ilícito, maniobras simuladas de cooperación en seguridad, interacciones ejército-ejército y entrenamiento bilateral y multilateral". Es entendible que la reactivación de la flota provoque protestas y preocupación de gobiernos como el de Brasil, el de Venezuela y otros.

    La preocupación de los sudamericanos se ha incrementado por un documento de abril de 2009, producido por el comando de movilidad aérea estadunidense (US Air Mobility Command), que propone que la base de Palanquero, en Colombia, pueda convertirse en el "sitio de seguridad cooperativa" desde el cual "puedan ejecutarse operaciones de movilidad". El informe anota que, desde Palanquero, "casi medio continente puede ser cubierto con un C-17 (un aerotransporte militar) sin recargar combustible". Esto podría formar parte de "una estrategia global en ruta", que "ayude a lograr una estrategia regional de combate y con la movilidad de los trayectos hacia África". Por ahora, "la estrategia para situar la base en Palanquero debe ser suficiente para fijar el alcance de la movilidad aérea en el continente sudamericano", concluye el documento, pero prosigue explorando opciones para extender el sistema a África con bases adicionales, todo como parte de un sistema global de vigilancia, control e intervención.

    Estos planes forman parte de una política más general de militarización de América Latina. El entrenamiento de oficiales latinoamericanos se ha incrementado abruptamente en los últimos 10 años, mucho más allá de los niveles de la guerra fría.

    La policía es entrenada en tácticas de infantería ligera. Su misión es combatir "pandillas de jóvenes" y "populismo radical", término este último que debe de entenderse muy bien en América Latina.

    El pretexto es la "guerra contra las drogas", pero es difícil tomar eso muy en serio, aun si aceptáramos la extraordinaria suposición de que Estados Unidos tiene derecho a encabezar una "guerra" en tierras extranjeras. Las razones son bien conocidas, y fueron expresadas una vez más a fines de febrero por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Cardoso, Zedillo y Gaviria. Su informe concluye que la guerra al narcotráfico ha sido un fracaso total y demanda un drástico cambio de política, que se aleje de las medidas de fuerza en los ámbitos interno y externo e intente medidas menos costosas y más efectivas.

    Los estudios llevados a cabo por el gobierno estadunidense, y otras investigaciones, han mostrado que la forma más efectiva y menos costosa de controlar el uso de drogas es la prevención, el tratamiento y la educación. Han mostrado además que los métodos más costosos y menos eficaces son las operaciones fuera del propio país, tales como las fumigaciones y la persecución violenta. El hecho de que se privilegien consistentemente los métodos menos eficaces y más costosos sobre los mejores es suficiente para mostrarnos que los objetivos de la "guerra contra las drogas" no son los que se anuncian. Para determinar los objetivos reales, podemos adoptar el principio jurídico de que las consecuencias previsibles constituyen prueba de la intención. Y las consecuencias no son oscuras: subyace en los programas una contrainsurgencia en el extranjero y una forma de "limpieza social" en lo interno, enviando enormes números de personas "superfluas", casi todas hombres negros, a las penitenciarías, fenómeno que condujo ya a la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, por mucho, desde que se iniciaron los programas, hace 30 años.

    Aunque el mundo es unipolar en la dimensión militar, no siempre ha sido así en la dimensión económica. A principios de la década de 1970, el mundo se había vuelto económicamente "tripolar", con centros comparables en Norteamérica, Europa y el noreste asiático. Ahora la economía global se ha vuelto aún más diversa, en particular tras el rápido crecimiento de las economías asiáticas que desafiaron las reglas del neoliberal "Consenso de Washington".

    También América Latina comienza a liberarse por sí sola de este yugo. Los esfuerzos estadunidenses por militarizarla son una respuesta a estos procesos, particularmente en Sudamérica, la cual por vez primera desde las conquistas europeas comienza a enfrentar los problemas fundamentales que han plagado el continente. He ahí el inicio de movimientos encaminados a la integración de países que tradicionalmente se orientaban hacia Occidente, no uno hacia el otro, y también un impulso por diversificar las relaciones económicas y otras relaciones internacionales. Están también, por último, algunos esfuerzos serios por dar respuesta a la patología latinoamericana de que son los estrechos sectores acaudalados los que gobiernan en medio de un mar de miseria, quedando los ricos libres de responsabilidades, excepto la de enriquecerse a sí mismos. Esto último es muy diferente de Asia oriental, como se puede medir observando la fuga de capitales. En Asia oriental tales fugas se han controlado con mucha fuerza. En Corea del Sur, por ejemplo, durante su periodo de rápido crecimiento, la exportación de capitales podía acarrear la pena de muerte.

    Estos procesos en América Latina, en ocasiones encabezados por impresionantes movimientos populares de masas, son de gran significación. No es sorpresivo que provoquen amargas reacciones entre las elites tradicionales, respaldadas por la superpotencia hemisférica. Las barreras son formidables, pero, si logran remontarse, los resultados van a cambiar en forma significativa el curso de la historia latinoamericana, y sus impactos más allá de ella no serán pequeños.

    Traducción: Ramón Vera Herrera
  • Presentación de la Revista Revuelta en Xalapa



    Les aconsejo asistir a esta presentación.
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