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  • El acertijo del 5 de agosto - Gustavo Esteva

    ¿Cómo explicar las elecciones de Oaxaca? ¿Cómo entender que una sociedad tan intensamente movilizada se haya ausentado de las urnas? Todo se hace pregunta. ¿Por qué se mantuvo, en la coyuntura actual, el nivel habitual en elecciones intermedias (35 por ciento)? ¿Pura apatía, como dice el Panal? ¿O, como plantea el PAN, porque se trata de un --pueblo retrógrado,-- que renunció a --los cauces políticos y civilizados--? ¿O porque --los ciudadanos están echados para atrás--, como sostiene el PRD, por --el desgaste de un movimiento de vanguardias y activistas que se realizó en perjuicio de ciudadanos y electores--? Estas reacciones de los partidos contribuyen a explicar lo ocurrido. Los ciudadanos se dan cuenta de que están enteramente desconectados de la sociedad. Ya no quieren escucharlos. Fue una elección de Estado. Se usaron todos los recursos públicos para coaccionar el voto, incluso el día de las elecciones. Se recurrió a todas las mapacherías en uso y a presiones e intimidaciones de toda índole. Y con todo eso, el PRI sólo consiguió el mismo nivel que recogió el año pasado para Madrazo. A eso se reduce hoy su voto --duro--: sólo uno de cada seis electores, sólo uno de cada 10 oaxaqueños. ¿Qué es lo que celebra? No es posible medir los motivos de la abstención. Pero hay elementos de sobra para sostener que pesó grandemente una conciencia generalizada basada en la experiencia. La gente sabe que, por lo menos en Oaxaca, los diputados son empleados menores del gobernador. No pintan. Lo demostraron ampliamente en el último año, cuando diputados de todos los partidos se plegaron a los deseos de Ulises Ruiz, incluso para exigir la represión del movimiento popular. La gente sabe también que en Oaxaca las leyes no cuentan. El mejor ejemplo es la ley indígena. A pesar de sus defectos, es la mejor de la República, la única que se ajusta a los acuerdos de San Andrés. Pero es letra muerta. La violan continuamente los tres poderes constituidos. Los jueces, como los diputados o los burócratas, son subordinados del gobernador. Y se comprueba cotidianamente con la violación de garantías individuales y derechos humanos. Dada esa experiencia, parece inútil el intento de ganar la Cámara. Algunos esperaban que la votación aumentara porque el Congreso puede remover al gobernador. Pero esta opción se mantuvo rigurosamente en secreto. No fue promesa de campaña de ningún candidato, por otro hecho bien conocido en Oaxaca. Ulises Ruiz tomó en serio el voto de castigo del año pasado y adoptó sus precauciones: colocó a personeros suyos en todos los partidos. De este modo, el voto --consciente y responsable-- se hizo imposible en muchos distritos: se votaba en cualquier caso por un ulisista... La gente también sabía que los partidos de --izquierda-- rechazaron a los candidatos ciudadanos o indígenas que se les propusieron. Estaban convencidos de que el voto de castigo planteado por los concejales de la APPO les regalaría diputaciones, como el año pasado. La conciencia actual incluye una convicción cada vez más extendida en Oaxaca de que confiar en las elecciones y en la supuesta representación de los poderes constituidos es mera ilusión. Los ciudadanos han presenciado la manera en que las clases políticas han desmantelado paso a paso el camino institucional, haciéndolo intransitable. No quieren ya empeñar sus esfuerzos en un ejercicio tan ilusorio como contraproductivo. Para los oaxaqueños, la democracia formal o representativa es una costosa fórmula de control político, empleada mafiosamente para garantizar la permanencia e impunidad de un pequeño grupo que usurpa los poderes constituidos y los emplea al margen de la ley para perpetuar la injusticia. En Oaxaca los gobernantes llegan a sus cargos a través de componendas mafiosas y ya en ellos responden a juegos de intereses económicos y políticos que nunca coinciden con los de la gente. Así ha sido en el último siglo. Y antes. En contraste, los oaxaqueños tienen amplia experiencia en otra forma de democracia: la que se ejerce radicalmente en los pueblos indígenas y forma un tejido social sustantivo en las ciudades, como se mostró recientemente en las barricadas. Hasta ahora se habían concentrado en la mera resistencia, protegiendo su existencia democrática a contrapelo del régimen dominante y en lucha tensa con la estructura caciquil del poder. Parece que hoy transforman esa resistencia en lucha de liberación, para extender a todo el estado ese estilo de vida social y política, más allá de la democracia formal. Lejos de cerrar los cauces democráticos y pacíficos los han estado abriendo. Y en esto, como en otras cosas, los oaxaqueños se adelantan al resto del país y pagan el precio de hacerlo. Pero nada puede detenerlos.
  • Oaxaca: no a Ruiz, no al sistema - Guillermo Almeyra

    La abstención récord en Oaxaca, por decisión individual de los electores o por decisión colectiva de comunidades indígenas que no permitieron la instalación de las urnas, es un golpe terrible no sólo contra Ulises Ruiz, el dictadorzuelo local, sino también contra el gobierno y todo el sistema. En efecto, la votación no sólo refleja el aislamiento y la ilegitimidad del --gobernador--, sino también el rechazo al gobierno federal ilegítimo y espurio, contra el cual Oaxaca ya había votado masivamente en 2006 y, sobre todo, el repudio a todos los que, de una u otra forma, querían encarrilar la protesta popular hacia las instituciones para arrojar por la borda el lastre del dictador estatal y ocupar el lugar que éste dejaría libre, gobernando siempre dentro del sistema ilegal, corrupto y represivo que los oaxaqueños -y buena parte de los mexicanos- repudian.

    Si el movimiento de la APPO y de los pueblos indígenas hubiera extraído de su seno, en asambleas, democráticamente a los candidatos de oposición, no sólo se habría organizado, sino que habría logrado una votación importante. El intento de una parte de la dirección central de la APPO y del movimiento magisterial -con el llamado al voto de castigo al PRI-PAN- intentó, en cambio, negociar políticamente la fuerza del movimiento con el PRD, el PT y Convergencia, una vez que estos partidos, pensando sólo en sus intereses de aparato, se negaron a ser lo que deberían haber sido: un instrumento electoral ocasional de quienes luchaban contra el régimen. El resultado para los --calculadores-- y los oportunistas hambrientos de votos ajenos que no habían sabido conquistar fue tan desastroso como el que tuvieron los partidos masacradores, PRI y PAN. Parece que, desde la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo de Tehuantepec, nadie ha aprendido que los votos no son dados de una vez para siempre y que es necesaria una esperanza para conseguirlos. Parece que en todos los años transcurridos en el miserable mundo político que trata de sobrevivir en la tormenta nadie ha aprendido a apreciar la capacidad política y la voluntad de acción de los ciudadanos oaxaqueños.

    Es cierto que la abstención no es una alternativa y que es posible abstenerse por diferentes motivos, que van de la emigración de quien figura en el padrón hasta la enfermedad, el desinterés e incluso la apatía. Pero esta abstención viene después de una enorme y constante movilización, y coincide con el heroísmo de un pueblo que enfrenta violaciones, desapariciones, asesinatos y torturas con sus constantes manifestaciones. No hay pues desinterés por la política en general, sino por esta política y por estos políticos. Y el PRD, que espera que la manzana madura le caiga en la boca mientras está sentado a la vera de las luchas, debería comenzar a hacer un balance de sus ilusiones y de sus perspectivas, pues nadie lo ve como factor del cambio que todos reclaman. También se equivocarían los grupos ultras reales si ante las abstenciones creyesen maduro el momento para tomar las armas, en movimientos que serían funcionales para la represión de Ruiz y del gobierno central, porque una cosa es la ruptura con las ilusiones en el sistema y en las instituciones, y otra, muy diferente, la decisión de acabar con unos y otros y de remplazarlos por gobiernos populares en autogestión. Que la otra campaña -que no estuvo sino muy tangencialmente en los largos meses de importantísima lucha de la APPO- no se llame tampoco a engaño ni pretenda que el resultado electoral es un espaldarazo para ella (como hace en todos los casos de abstención masiva), porque el repudio a unos no significa, automáticamente, el apoyo a otros, que además están empeñados en giras lejanas o en encuentros galácticos sin relación con lo que pasa con la gente que lucha y sufre en su enfrentamiento con los caciques oaxaqueños y el poder central.

    Para que la decisión masiva de abstenerse no sea como el estallido de un enorme e inocuo fuego de artificio es necesario luchar masivamente, en todo el territorio nacional, por arrancar al ilegítimo gobierno oaxaqueño y al espurio gobierno nacional la libertad de los presos y el fin de la represión. Sólo así recuperarán su prestigio los dirigentes de la APPO, que se desgastaron en una ma-niobra electorera y podrán conquistar algo de él los que en la lucha de muchos meses tuvieron, cuando mucho, un papel subordinado o de figurantes y, en lo esencial, miraron para otros lados.

    O sea, hay que afirmar frente a los gobiernos y el sistema ilegítimos, en un trabajo tenaz y a mediano plazo, la legitimidad de las asambleas populares, de las redes de comunidades, de la unión de las luchas por los problemas locales con el combate por la justicia, la libertad, la legalidad y contra la represión. Es decir, extender la autonomía, la autorganización, la democracia de base, la autogestión en la lucha por una asamblea constituyente oaxaqueña, con delegados elegidos directamente por los pueblos para restaurar la legalidad en Oaxaca. En ese camino adquiriría gran importancia la realización de asambleas de análisis y balances de la situación poselectoral para discutir y eliminar las debilidades del pasado y unir fuerzas para el futuro. Oaxaca, con la APPO, ha sido el punto más alto en muchos años de luchas del pueblo mexicano, no solamente por la magnitud de los combates y las movilizaciones, sino por los avance políticos realizados en la construcción de gérmenes de poder popular. Sigue siéndolo, porque las experiencias y lazos construidos en la lucha allí están, frescos, sino también porque un gobierno que representa a menos de una décima parte de la población no puede gobernar y, otro, el nacional, que finge que todo es legal y que apoya a Ruiz, sólo rubrica su propia ilegitimidad y prepara grandes explosiones sociales.

  • Dedicatoria para mi... de mi.

    LOS AMOROSOS. Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se estan yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre- ¡ que bueno !- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida, y se van llorando, llorando, la hermosa vida. Jaime Sabines.
  • Desfiladero - Jaime Avilés

    Puede haber una matanza el lunes

    Llamado a la solidaridad mundial

    Zapatero, obligado a alzar la voz

    --Foto:
    Emeterio Merino Cruz, al ser detenido Foto: Blanca Hernández
    --Foto:
    El momento de la agresión policiaca Foto: Oaxacaenpiedelucha
    Aunque La Jornada las publicó apenas el pasado día 19, hay que volver a ver las tres fotos que enlutan -iba a decir ilustran- esta plana. En la primera, Ulises Ruiz, de casco, tolete y escudo, lleva del brazo a un ciudadano llamado Emeterio Merino Cruz Vázquez, albañil y plomero, que nació hace 43 años en San Pedro Pochutla, está casado y tiene cuatro hijos, dos niñas y dos niños, que estudian la secundaria y la prepa. Nótese por favor que al ser trasladado, caminando por su propio pie, no opone la menor resistencia. Tiene, sí, los ojos muy abiertos en señal de alerta y se percibe lo rápidamente que le late el corazón y la resequedad que el susto le ha dejado en la boca. Ayer por la tarde sus familiares me contaron que el pasado lunes, a la hora en que Ulises Ruiz dio la orden de atacar con garrotes, piedras y gases el plantón de los maestros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca que bloqueaban las instalaciones de la Guelaguetza, Emeterio salió de su casa para ir a otra, más o menos cerca, donde lo esperaban para que reparara un baño. Desgraciadamente, cuando vio la trifulca y trató de alejarse, varios Ulises Ruiz lo persiguieron, lo rodearon y golpearon para --ablandarlo--. La segunda foto muestra con claridad cuáles fueron las instrucciones que Ulises Ruiz impartió y cumplió con entusiasmo y vocación didáctica, y muy seguramente con un principio de erección peneana debida al placer que tal vez le causan los actos de sadismo. Obsérvese cómo mientras Emeterio ya está sentado en el suelo, en una calle cubierta de piedras, envases de plástico y recipientes de gas lacrimógeno, un Ulises Ruiz metrosexual, con los brazos hercúleos y desnudos, que sostiene el escudo y el tolete con la extremidad superior derecha, lo agarra del codo con la otra mano. Fíjese cómo contemplan la escena otros dos Ulises Ruiz uniformados y un sujeto de pantalones, chamarra, camisa y cachucha de civil, que no sirven para ocultar su real identidad criminal: Ulises Ruiz. Adviértase cómo, en tanto, otro Ulises Ruiz de uniforme y con un paquete de botellas de agua en la izquierda, se aleja de la escena hacia un autobús aparentemente quemado. ¿Qué sucedió entre la segunda y la tercera fotografía? No lo sabemos pero no nos cuesta trabajo deducirlo. Durante la oleada represiva de noviembre, un arquitecto salió de su estudio con un plano que acababa de dibujar y buscaba una papelería para fotocopiarlo cuando Ulises Ruiz lo atacó por sorpresa y lo golpeó con tal saña que le vació la cuenca de un ojo. En esas mismas fechas, y en ese mismo clima, una bestia de la Policía Federal Preventiva le cercenó un dedo a una señora de un garrotazo. Imagínese la furia que debía contener el cerebro de ese gorila y la fuerza que éste le imprimió a su brazo para que el tolete actuara como machete y amputara el dedo de una mujer. ¿Por qué no hubo un consenso en la República para que a raíz de tales atrocidades se decretara la desaparición de poderes en Oaxaca y Ulises Ruiz, el asesino serial que se dice --gobernador-- de aquella entidad, fuera encarcelado, juzgado y sentenciado por todos sus crímenes? Hay una muy simple respuesta: porque la mafia que se robó la Presidencia el 2 de julio estaba insatisfecha con esa política represiva. Héctor Aguilar Camín ya lo había publicado en su columna periodística: la PFP tenía que usar sus armas de fuego --porque las bayonetas se mellan pronto--. Ocho meses después, por increíble que parezca, Ulises Ruiz continúa asesinando personas inocentes como lo muestra la tercera foto de esta serie: después de pasar por los brazos del sádico metrosexual, Emeterio es trasladado en estado de coma al Hospital de Especialidades de Oaxaca, donde ayer, a la hora de escribir estas líneas, permanecía conectado a un respirador artificial, técnicamente muerto. Lo que esta columna no alcanzó a confirmar es si Emeterio figura entre las 33 personas consignadas tras la represión del lunes a quienes un juez les fijó una fianza individual de 2 millones de pesos. Mientras esta duda se despeja, su familia paga a fuerzas mil pesos diarios por las medicinas que consume Emeterio. Este es el México de Felipe Calderón. Una fuente me cuenta que Emeterio seguirá con vida artificial porque Ulises Ruiz no quiere que fallezca antes de pasado mañana, para que la noticia no ensombrezca los planes que ha hecho para el lunes: ese día está dispuesto a golpear con una saña hasta ahora no vista porque si no consigue despejar la zona del cerro para que se represente la Guelaguetza, la APPO demostrará que ya no gobierna. Esa es la apuesta, ese es el gran peligro y la voz de alerta que debe recorrer el mundo: dentro de 48 horas puede haber una matanza en Oaxaca. Nuestro deber no se reduce a impedirla sino a que de una vez por todas caiga y sea castigado el asesino. Por su parte, después de su visita a nuestro país, de conocer en persona a Calderón, de mirarlo a los ojos, de percibir su pequeñez esencial, de estrechar la mano que se robó la Presidencia y aún estaba húmeda porque acababa de lavar más de 200 millones de dólares incautados a un presunto contrabandista, José Luis Rodríguez Zapatero tiene la obligación moral de hacer algo por los mexicanos. Externar, aunque sea, su --preocupación-- por Oaxaca y por el estado de los derechos humanos en México. Una mínima consecuencia positiva de su visita, hay que reconocerlo, es que la agencia española de noticias Efe ya dejó de llamar --alzados-- a los militantes de la APPO, debido quizá a que en lugar de la embajadora franquista de Aznar ahora se encuentra Carmelo Angulo, un socialista que conoce por dentro América Latina y que deberá trabajar muy duro para establecer relaciones de amistad entre el gobierno español y el movimiento de López Obrador pensando en el futuro cercano. Porque al ritmo que van las cosas...
  • REPRESIÓN HOY EN OAXACA

    LISTA PRELIMINAR DE DETENIDO

    LA ULTIMA INFORMACION SIENDO LAS 16:00 HRS COMPAÑEROS HASTA ESTE MOMENTO LOS DETENIDOS SON LOS SIGUIENTES: GABRIEL IVAN VIRGEN SAUL MARTINEZ PEREZ SERGIO YAHIR MARTINEZ JULIAN CONSTANTINO MARTINEZ SANCHEZ IGNACIO MARTINEZ PEREZ ARMANDO AGUSTIN CARREÑO CHAVEZ CARLOS YAHIR BALDERAS GARCIA RODRIGO DE GETZEMANI MARTINEZ ANTONIO JUAN MANUEL CRUZ RIOS RAYMUNDO TORRES (COEMNTAN QUE FALLECIO, ESTA POR CONFIRMAR) GARCIA HERNANDEZ JUNTO CON SU MAMA HERNENDEZ HERNANDEZ (NO SE SABE EL NOMBRE) JOSE LOPEZ MARTINEZ EDITH GONZALES JOAQUIN VICENTE JESUS LOPEZ MARTINEZ JORGE LUIS MARTINEZ JUAN CARLOS CRUZ EDILBERTO LLESCAS AGUILAR PABLO PEREZ HERNANDEZ GENARO HERNANDEZ 4 REPORTEROS GRAFICOS HERIDOS HASTA AHORA SE TIENEN A MAS DE 25 HERIDOS Y 30 DETENIDOS Vía [url=http://oaxacaenpiedelucha.blogspot.com/]http://oaxacaenpiedelucha.blogspot.com/[/url]
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